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Canadá advierte en Davos que el orden mundial “ya no existe” y llama a una acción conjunta de las potencias medias

En el Foro Económico Mundial de Davos, el primer ministro de Canadá, Mark Carney, advirtió que el sistema global basado en reglas se quebró y reclamó que los países de tamaño medio actúen coordinadamente frente al avance unilateral de las grandes potencias.

Canadá advierte en Davos que el orden mundial “ya no existe” y llama a una acción conjunta de las potencias medias

En el Foro Económico Mundial de Davos, el primer ministro de Canadá, Mark Carney, advirtió que el sistema global basado en reglas se quebró y reclamó que los países de tamaño medio actúen coordinadamente frente al avance unilateral de las grandes potencias.

El primer ministro de Canadá, Mark Carney, brindó un discurso contundente en el Foro Económico Mundial de Davos, donde afirmó que el orden internacional construido tras la Segunda Guerra Mundial “ya no existe” y que el escenario global actual no representa una transición, sino una ruptura profunda del sistema basado en reglas.

Durante su intervención, el jefe de Gobierno canadiense sostuvo que el mundo atraviesa una etapa marcada por una geopolítica más dura, en la que las grandes potencias ya no se sienten obligadas a respetar normas compartidas ni mecanismos multilaterales. En ese contexto, advirtió que los países de tamaño medio no pueden limitarse a observar pasivamente los cambios del tablero global.

Uno de los pasajes más citados del discurso sintetizó esa advertencia con una frase que rápidamente se viralizó en ámbitos políticos y diplomáticos:
“Si no estás en la mesa, estás en el menú”, afirmó Carney, al referirse al riesgo que enfrentan los países que no participan activamente en la definición de las nuevas reglas globales.

El primer ministro remarcó que las potencias intermedias deben actuar de manera coordinada para defender principios como la soberanía, el derecho internacional, los derechos humanos y el desarrollo sostenible. Según planteó, la cooperación entre estos países ya no es una opción estratégica, sino una necesidad para evitar quedar subordinados a decisiones tomadas por actores más poderosos.

Asimismo, subrayó que la honestidad política es una herramienta central para los países con menor peso relativo en el sistema internacional, y advirtió que aceptar pasivamente reglas impuestas por las grandes potencias no garantiza estabilidad ni beneficios a largo plazo.

Si bien evitó mencionar países en particular, el mensaje fue interpretado como una crítica a políticas unilaterales que tensan el comercio internacional, la seguridad global y los acuerdos multilaterales vigentes.

El discurso de Canadá en Davos se sumó así a una serie de exposiciones que reflejan un clima de creciente preocupación por la fragmentación del orden mundial, en un escenario donde la disputa por poder e influencia vuelve a ocupar un lugar central.

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