
Castelli: “Hay un marcado cansancio de la población respecto de la política”
El titular de Vox Populi, Luis Castelli, analizó el escenario fueguino de cara al próximo proceso electoral y advirtió sobre un creciente nivel de insatisfacción social con las gestiones. También evaluó el impacto de la crisis económica, anticipó una competencia provincial concentrada en grandes bloques y sostuvo que el intento de reforma constitucional le significó un fuerte costo político al Gobierno provincial.
El titular de Vox Populi, Luis Castelli, consideró que Tierra del Fuego comienza a transitar el período previo a las próximas elecciones provinciales con un escenario todavía “apagado” y atravesado por un marcado desgaste de la sociedad frente a la política.
“Estamos viendo el proceso con un marcado, si se quiere, cansancio de la población respecto de la política. Hay como cierto hartazgo con respecto a los temas políticos”, señaló, y vinculó esa situación directamente con la evaluación que hacen los ciudadanos sobre las gestiones.
Para Castelli, cuando las respuestas gubernamentales no alcanzan a satisfacer las demandas sociales, el efecto termina repercutiendo sobre el sistema político en su conjunto. “Al no satisfacerse la demanda de la población en términos de la gestión política, la política pierde credibilidad y, por lo tanto, pierde interés”, sostuvo.
Aun así, recordó que ese escenario puede modificarse a medida que se acerque la elección. “A medida que se va recalentando y acercando la fecha de una elección, el interés empieza a crecer y los aparatos mismos empiezan a calentar motores. Por ahora está todo bastante apagado”, describió.
Una sociedad con “la mecha corta”
Castelli también observó un cambio en el comportamiento de los electorados frente a los gobiernos y consideró que actualmente existe menos margen para esperar resultados.
“Hay como una ansiedad distinta y una necesidad mayor. Se tiene la mecha corta, vamos a ponerlo en esos términos”, expresó. Desde su mirada, cuando un gobierno no consigue responder rápidamente a las expectativas “la población tiende a cambiarlo”.
El analista ubicó ese fenómeno dentro de una tendencia que observa también fuera de Tierra del Fuego y sostuvo que en distintos procesos electorales de la región los oficialismos encontraron mayores dificultades para conservar el respaldo recibido inicialmente.
En el caso fueguino, ese malestar político aparece además atravesado por una situación económica que, según Castelli, está modificando algunas características históricas de la provincia.
“Se está afectando claramente la estructura productiva de Tierra del Fuego”
La caída del consumo, las dificultades del comercio, la pérdida de puestos vinculados con la industria y los cambios demográficos en Río Grande formaron parte del diagnóstico desarrollado durante la entrevista.
“Claramente la radiografía tiene que ver con el cambio de modelo económico productivo. Me parece que se está afectando claramente la estructura productiva de Tierra del Fuego”, sostuvo Castelli.
Según explicó, una de las primeras manifestaciones de ese proceso es “una baja en el consumo, una baja en los empleos vinculados a la industria manufacturera”, cuyos efectos se trasladan hacia otros sectores.
A ese fenómeno sumó un cambio en las formas de comprar. “El consumidor está optando por otras alternativas que no tienen que ver, por ahí, con el comercio de cercanía como hasta hace un tiempo. Y eso también afecta claramente toda la cadena productiva y la cadena de pagos, desde el proveedor hasta el consumidor final”, explicó.
La situación económica aparece así como uno de los elementos capaces de condicionar el clima político con el que Tierra del Fuego llegará a las próximas elecciones.
Responsabilidades repartidas entre Nación y Provincia
Consultado acerca de dónde ubica la sociedad la responsabilidad por la crisis, Castelli evitó adjudicarla a un único nivel del Estado y señaló que las mediciones muestran una distribución de las críticas.
“Las responsabilidades te diría que están compartidas. Hay una parte de la población que pone el ojo en la responsabilidad del Gobierno nacional. Hay otra parte importante que pone el ojo en la responsabilidad del Gobierno provincial y hay alguna parte que también involucra en este movimiento a los gobiernos locales o municipales”, explicó.
Sin embargo, consideró que Nación y Provincia concentran el mayor peso. “Entre Gobierno provincial y Gobierno nacional se llevan la mayor parte porque la gente entiende que son los principales responsables, en un caso de esta naturaleza, de tomar las medidas o que tienen los resortes para tomar las medidas para paliar situaciones de esta naturaleza y no se está haciendo”, afirmó.
Para Castelli, esa percepción será uno de los elementos relevantes a observar cuando empiece a definirse con mayor claridad la oferta electoral.
Tres grandes espacios y el peso de los liderazgos
Sobre cómo imagina la próxima disputa provincial, Castelli sostuvo que las elecciones ejecutivas presentan una dinámica distinta de las legislativas porque el peso de los dirigentes adquiere una importancia mucho mayor.
“Si bien se nutren claramente de bloques preestablecidos, tiene que ver mucho, para mí influyen mucho, los liderazgos”, afirmó. A su entender, un espacio puede contar con una identidad partidaria o ideológica consolidada, pero “si quien conduce determinado bloque no convence o no suma, es probable que el espacio pierda potencia frente a un adversario que probablemente tenga un liderazgo un poco más fuerte”.
Castelli proyectó una competencia principalmente estructurada alrededor de tres grandes bloques provinciales, aunque no descartó otras candidaturas, especialmente a nivel municipal.
En su análisis mencionó a La Libertad Avanza, al sector del justicialismo que identificó con el kirchnerismo y a un justicialismo disidente como los espacios donde podría concentrarse buena parte de la competencia. Para las elecciones ejecutivas, agregó, “los liderazgos van a ser mucho más preponderantes” que en una elección legislativa.
El costo político de la reforma constitucional
Uno de los tramos más críticos de la entrevista estuvo vinculado con el intento de reforma de la Constitución provincial. Castelli consideró que la iniciativa ocupó durante los últimos dos años un lugar central en la agenda gubernamental, aunque no necesariamente en las prioridades de la ciudadanía.
“Fue el tema que marcó, si se quiere, la agenda del Gobierno, no la agenda de la población, en los últimos dos años”, sostuvo.
Desde su análisis, el desenlace del proceso tuvo consecuencias directas sobre la posición política del gobernador Gustavo Melella y de su administración. “El fracaso de esa iniciativa le ha costado muchísimo capital político al gobernador Melella y a su Gobierno”, afirmó.
Castelli sostuvo además que el conflicto alrededor de la reforma modificó relaciones políticas que hasta entonces habían sido más estables. “Esa misma iniciativa ha dinamitado la tranquilidad legislativa que tenía hasta ese momento y ha dinamitado, sobre todo a nivel de la población en general, una confianza que la población fueguina le había renovado cuando le dio la reelección”, expresó.
En ese contexto, calificó como “un error garrafal” haber planteado e insistido con una reforma que incluía la posibilidad de una nueva reelección.
Revisar el sistema electoral, pero lejos de una elección
Castelli consideró, sin embargo, que existen aspectos institucionales que efectivamente deberían ser discutidos, entre ellos el sistema electoral fueguino. Coincidió en que el actual esquema favorece una amplia representatividad, pero puede producir niveles de fragmentación que dificultan la construcción de mayorías estables.
“Me parece que la fragmentación ha producido una anulación de fuerzas más que un triunfo de la representatividad por sí misma, y me parece que tenemos que observarlo, tenemos que analizarlo y, en todo caso, cambiarlo”, planteó.
Su principal cuestionamiento al intento de reforma impulsado por el Gobierno provincial no estuvo puesto únicamente en el contenido, sino en el momento elegido para desarrollarlo. “Lo que yo creo que se equivocó el gobernador y su fuerza política al plantear la reforma de la Constitución es en los tiempos”, señaló.
Castelli planteó que una modificación de estas características podría ganar legitimidad si sus efectos se postergaran varios períodos electorales, evitando que quienes promueven la reforma puedan obtener un beneficio inmediato.
“Podés decir: vamos a tocar el sistema electoral, pero a partir del 2031; no se van a ver afectadas las elecciones del año que viene porque, si no, se empiezan a mezclar intereses electorales y se contamina una posibilidad de reforma”, explicó. Incluso propuso pensar los cambios institucionales con una mirada más extensa: “¿Por qué no planteamos una reforma para que se ponga en marcha en el 2035? Pensemos en el mediano plazo en lugar de pensar en mañana o pasado mañana”.
Para Castelli, separar una eventual reforma de las necesidades electorales inmediatas podría abrir una instancia distinta de discusión y permitir abordar “aquellas cosas que no funcionan en nuestro sistema” sin que el debate quede atravesado por las candidaturas del momento.