
Castiglione sobre la crisis laboral en Tierra del Fuego: “El que pierde el trabajo no consigue otro fácilmente”
La ministra de Trabajo describió un escenario de creciente desempleo y dificultades para acceder a nuevos puestos laborales. Analizó el impacto de la crisis industrial y de la construcción, los conflictos con Mirgor, el trabajo no registrado y la reducción del empleo público nacional.
La ministra de Trabajo y Empleo de Tierra del Fuego, Sonia Castiglione, advirtió que la situación laboral de la provincia continúa deteriorándose y que quienes pierden sus puestos de trabajo encuentran cada vez más dificultades para conseguir una nueva ocupación. La funcionaria señaló que la caída de la actividad industrial y de la construcción está afectando al comercio y los servicios, mientras aumentan las personas que buscan alternativas de subsistencia a través del trabajo independiente e informal.
Durante una entrevista con FM La Isla, Castiglione calificó el panorama como “bastante preocupante” y recordó que desde hace meses viene advirtiendo sobre la falta de perspectivas de recuperación económica.
“Yo en algún momento te decía de que no veía a corto plazo un horizonte de mejora, sino todo lo contrario, porque uno por ahí tiene la expectativa siempre de que las cosas vayan modificándose, mejorando, pero en este caso, lo veníamos hablando ya hace unos meses atrás, es una realidad que está profundizándose”, expresó.
La ministra vinculó esta situación con las políticas económicas nacionales y sus consecuencias sobre las economías regionales. Si bien señaló que el turismo presenta características particulares, sostuvo que el resto de las actividades económicas de Tierra del Fuego atraviesa un escenario especialmente complejo.
La industria y la construcción arrastran al resto de la economía
Al analizar dónde se siente con mayor intensidad la pérdida de empleo, Castiglione identificó a la industria y la construcción como dos sectores centrales de la economía fueguina, tanto por la cantidad de trabajadores que emplean como por las actividades que dependen indirectamente de su funcionamiento.
“En el caso particular de Tierra del Fuego, y quiero quizás centrarme un poco más en el caso de Río Grande, nuestra economía regional está muy marcada por la industria, por el sector industrial, y por el sector de la construcción en toda la provincia también”, explicó.
La funcionaria señaló que ambos sectores generan movimiento económico a través de los salarios y de la contratación de servicios, por lo que una caída en su actividad también repercute sobre otras fuentes de empleo.
“Son dos sectores que vuelcan mucho dinero en calidad de sueldos, de servicios, de requerimiento de servicios y demás, y que además multiplican en todo caso a través de requerir esos servicios los puestos de trabajo”, sostuvo.
En ese sentido, mencionó que la actividad industrial sostiene servicios de gastronomía, comedores, limpieza, seguridad, transporte y logística, mientras que la construcción genera movimiento en corralones, comercios de materiales y empresas de fletes.
“Entonces se empieza a generar como lo que siempre decimos, un efecto dominó sobre otras actividades que quizás no tienen una participación directa pero sí reciben los beneficios de las actividades económicas más fuertes en cada una de las regiones”, advirtió.
Castiglione explicó que ese efecto también alcanza a las decisiones de consumo de las familias. La reducción de ingresos modifica los hábitos cotidianos y termina repercutiendo sobre comercios, restaurantes y otros establecimientos que dependen del movimiento económico local.
Como ejemplo, mencionó que una familia que anteriormente salía a comer una vez al mes puede dejar de hacerlo, mientras que los comercios de indumentaria y alimentos también experimentan una disminución de sus ventas.
De esta manera, la ministra describió una crisis que ya no se limita a los trabajadores directamente afectados por las dificultades industriales o de la construcción, sino que se extiende progresivamente hacia otros sectores.
Mirgor, las conciliaciones obligatorias y el comportamiento de las empresas
Consultada sobre cómo están actuando los empleadores frente a la crisis, Castiglione rechazó la posibilidad de generalizar el comportamiento empresarial y sostuvo que muchas compañías intentan mantener su actividad y preservar los puestos de trabajo.
“Sería muy injusto meter a todos en una bolsa”, afirmó, al explicar que las condiciones de una gran empresa no son las mismas que las de una pyme o un comercio.
La funcionaria consideró que los cambios introducidos por la legislación de modernización laboral ampliaron las posibilidades de reducir personal con menores costos para las empresas.
“Sí beneficia muchísimo algunas estrategias que tienen que ver con la posibilidad de disminuir la planta de recursos humanos de una manera quizás mucho más, vamos a usar una palabra cotidiana, más barata en todo caso que antes”, expresó.
Sin embargo, aclaró que su experiencia en las actuaciones del Ministerio de Trabajo muestra situaciones diversas y que muchos empleadores procuran alcanzar acuerdos antes de concretar desvinculaciones.
“Yo la verdad es que tengo que decir que la mayoría de los acuerdos de vinculación que se hacen en el Ministerio de Trabajo realmente han intentado los empleadores, ya no hablo de los grandes sino en general, han intentado realmente sostener el empleo y son situaciones donde también tratan en esos acuerdos de poder ofrecerle lo más que pueden a la persona que están desvinculando”, señaló.
La conversación también abordó específicamente la situación de Mirgor, las suspensiones, las desvinculaciones y los conflictos que se vienen registrando con los trabajadores.
Castiglione reconoció que las relaciones entre las grandes empresas industriales y los sindicatos atraviesan un momento complejo. Recordó que tanto la UOM como ASIMRA mantienen desde hace años negociaciones con los grupos empresarios, con antecedentes de acuerdos, desacuerdos y conflictos que inciden sobre las conversaciones actuales.
Al referirse a la intervención del Ministerio provincial, defendió las medidas adoptadas para intentar preservar el empleo.
“Nosotros desde el Ministerio hemos aportado todo lo que teníamos a nuestro alcance, de hecho conciliaciones obligatorias de oficio y demás, para precisamente sostener o proteger los puestos laborales ante decisiones empresariales que nos parecían realmente temerarias”, afirmó.
La ministra explicó que el organismo puede intervenir mediante las herramientas legales disponibles, promover instancias de diálogo y buscar acercamientos, pero remarcó que los acuerdos finalmente dependen de las negociaciones entre las empresas y los sindicatos.
En ese contexto, mencionó el conflicto por la utilización del banco de horas, una herramienta contemplada por la normativa laboral que generó diferencias con la representación gremial.
“Por ejemplo banco de horas, que el gremio no lo estaba aceptando, entonces eso ya es un punto de conflicto, porque lo asiste la norma, pero tienen que estar de acuerdo, y si no están de acuerdo ya hay un conflicto”, explicó.
Castiglione sostuvo que esas discusiones se desarrollan sobre relaciones laborales de larga trayectoria y en un escenario económico que agrega nuevas dificultades para alcanzar acuerdos.
“El problema es que no hay trabajo, no hay economía”
Uno de los tramos más contundentes de la entrevista estuvo relacionado con las posibilidades de reinserción laboral de quienes pierden sus empleos.
Consultada sobre si los trabajadores despedidos consiguen una nueva ocupación, Castiglione reconoció que esa dificultad constituye actualmente uno de los problemas centrales del mercado laboral fueguino.
“No consigue otro fácilmente, no consigue otro, ni hablar del mismo rubro y demás”, respondió.
La ministra señaló que quienes cuentan con alguna especialización técnica, experiencia o conocimiento de un oficio pueden encontrar ciertas oportunidades adicionales, aunque aclaró que esas posibilidades también están condicionadas por la falta de actividad económica.
“Quizás alguien que tenga un perfil con alguna especialización, no sé si tanto profesional, quizás técnico, quizás idóneo, desde mucho tiempo de trabajo en algún tipo de oficio, en algún sector, le resulta un poco más sencillo dentro de todo, pero el problema es que no hay trabajo, no hay economía, entonces ahí es donde no hay demanda de puestos de trabajo”, explicó.
Como muestra del deterioro del empleo, Castiglione mencionó el crecimiento de actividades informales y de personas que intentan obtener ingresos por fuera de una relación laboral tradicional.
“Las pruebas las tenemos en cada esquina donde cada vez hay más gente vendiendo tortillas o choripanes, donde hay cada vez más ferias, más feriantes tratando de vender algún tipo de producto, y tantísima gente que está trabajando en relación de dependencia pero no registrado”, describió.
La ministra también se refirió al crecimiento de la informalidad laboral y señaló que, según los datos que mencionó durante la entrevista, el trabajo no registrado superó el 56% a nivel nacional.
“Nosotros tenemos denuncias, actuamos bajo denuncias y demás, atendiendo esas denuncias, y la verdad es que es un número que es igual en todo el país. El trabajo no registrado llegó a más del 56% en todo el país”, afirmó.
Castiglione advirtió que la falta de registración no solamente afecta los aportes y derechos laborales, sino que también deja a los trabajadores en una situación de mayor vulnerabilidad ante accidentes y puede impedirles percibir adicionales previstos en los convenios colectivos por tareas riesgosas o insalubres.
A esta problemática sumó otra situación que, según explicó, se presenta con frecuencia en las denuncias que recibe el Ministerio: los salarios abonados fuera de término o en pagos parciales.
“Muchos pagos fuera de término también, muchos pagos a veces parcializados, mucha denuncia por eso también, fuera de término. Quizás están pagando el día 10, 12, y tendrían que pagar el día 4 o el día 5, o pagan el día 4 un porcentaje del salario y a la semana siguiente el otro porcentaje, pero porque no venden, porque no les ingresa dinero”, relató.
La funcionaria reconoció que existen empleadores que atraviesan dificultades económicas reales y otros que incumplen sus obligaciones sin esa justificación. Sin embargo, sostuvo que muchos trabajadores terminan aceptando acuerdos desfavorables ante la falta de alternativas laborales.
“Entonces ahí hacen los acuerdos de parte en todo caso con los empleados, que también acceden a esto por necesidad, porque no hay otra. Porque no hay otra. Si pierden el empleo, ¿a dónde van?”, planteó.
La situación del empleo y las limitaciones de las estadísticas
Otro de los temas abordados fue la disponibilidad de información para medir la evolución del empleo y el desempleo en Tierra del Fuego.
Castiglione explicó que el Ministerio trabaja con datos del INDEC y del Instituto Provincial de Análisis e Investigación, Estadística y Censos (IPIEC), además de información obtenida a partir de denuncias, intervenciones administrativas y otras actuaciones de la cartera laboral.
Aclaró que estos últimos registros se utilizan internamente como herramientas de seguimiento, aunque no cuentan con una metodología estadística estandarizada que permita difundirlos como indicadores oficiales del Ministerio.
“No son datos con una metodología absolutamente normada, digamos como para poder hacerlos públicos. Digo esto para que sea una publicación del Ministerio de Trabajo porque en realidad es tratar de tener un termómetro más ajustado”, explicó.
Sin embargo, sostuvo que la información disponible y la realidad que observa diariamente permiten identificar una tendencia preocupante.
“Yo hoy te puedo decir, el empleo sigue bajando, hay cada vez más desempleo porque precisamente lo que hablábamos antes, la persona que queda sin empleo no está volviendo a encontrar un empleo”, afirmó.
La funcionaria explicó que a los trabajadores que perdieron su ocupación se suman jóvenes que intentan conseguir su primer empleo, estudiantes que necesitan trabajar para sostenerse económicamente y personas que regresaron a Tierra del Fuego después de interrumpir sus estudios fuera de la provincia.
También mencionó a quienes retoman oficios o conocimientos que habían dejado de ejercer mientras trabajaban en relación de dependencia y que ahora intentan ofrecer servicios de manera independiente.
“Todas llenando esta bolsa de personas buscando empleo, ¿no? Con distintos perfiles, como decimos, gente que puede tener algún expertise, idoneidad, algún oficio”, expresó.
Castiglione vinculó este escenario con el crecimiento de trabajadores por cuenta propia y monotributistas, aunque advirtió que muchas de esas actividades se desarrollan fuera de los registros laborales habituales.
La caída del empleo público nacional y las alternativas de capacitación
Hacia el final de la entrevista, la ministra se refirió a la evolución del empleo público en Tierra del Fuego y distinguió particularmente la situación de los organismos nacionales que funcionan en la provincia.
“El empleo público más que nada de nivel nacional ha caído, sí, enormemente. Sustancialmente, yo diría”, sostuvo.
Castiglione explicó que esa reducción se produjo, entre otros motivos, por la falta de renovación de contratos que llevaban años vigentes en distintas dependencias nacionales, incluidos organismos técnicos y entes autárquicos.
Frente al deterioro del mercado laboral, también repasó las acciones de capacitación impulsadas por el Ministerio para acompañar a quienes buscan nuevas oportunidades de trabajo.
“Nosotros desde la provincia, puntualmente desde el Ministerio, hemos llevado adelante durante todo este año capacitaciones que tienen, digamos, un foco en cuestiones necesarias en servicios”, señaló.
Entre las propuestas mencionó formación vinculada con gastronomía, hotelería, acuicultura y topografía, desarrollada en las distintas ciudades fueguinas.
En particular, destacó el trabajo realizado junto con la Secretaría de Pesca para promover capacitaciones relacionadas con la acuicultura, una actividad que, según explicó, podría demandar personal especializado en el mediano plazo.
También mencionó los cursos de topografía realizados en Tolhuin y Río Grande, que surgieron a partir de necesidades planteadas por empresas que requerían personal con conocimientos específicos.
Castiglione explicó que el objetivo es orientar parte de la formación hacia actividades con posibilidades concretas de inserción laboral, sin abandonar otras herramientas tradicionales de búsqueda de empleo.
La ministra consideró necesario prestar atención a las demandas puntuales de determinados sectores y generar instancias de capacitación que permitan responder a ellas, en un contexto en el que la pérdida de puestos de trabajo y la falta de nuevas oportunidades continúan siendo las principales dificultades del mercado laboral fueguino.