
Conflicto interno en La Libertad Avanza: acusaciones millonarias, negocios inmobiliarios y un supuesto video oculto
Una batalla silenciosa sacude al partido libertario en CABA: Darío Wasserman, vicepresidente del Banco Nación y aliado de Karina Milei, maneja candidaturas.
Negocios millonarios, sospechas y una interna que divide al libertarismo porteño
En el corazón de La Libertad Avanza (LLA) en la Ciudad de Buenos Aires se libra una batalla subterránea, con acusaciones de maniobras inmobiliarias, supuestos videos comprometedores y millones en juego. El nombre que emerge en el centro del escándalo es el de Darío Wasserman, un exintegrante del PRO, actual vicepresidente del Banco Nación y hombre de confianza de Karina Milei. Junto a su esposa, Pilar Ramírez —considerada una pieza clave en el entorno del presidente Javier Milei—, la pareja logró copar la lista de candidatos porteños, desplazando tanto a figuras históricas como a los llamados "trolls" que impulsaron al movimiento en sus inicios.
Los terrenos en disputa
Wasserman no es una figura mediática, pero en el ámbito del real estate su nombre resuena con fuerza. Según investigaciones periodísticas, en 2021 logró una exención para duplicar la construcción en un emprendimiento en Belgrano, y se mencionan al menos 13 convenios similares a su favor. Su influencia creció al punto de que su esposa, Ramírez, intentó sin éxito presidir la Comisión de Planeamiento de la Legislatura porteña, un espacio clave para modificar el Código Urbano y, justamente, aprobar exenciones.
Pero el conflicto con el PRO se agudizó cuando Wasserman no consiguió luz verde para megaproyectos en zonas estratégicas: los viaductos del Ferrocarril Mitre (Belgrano y Palermo), los playones ferroviarios de Caballito y los astilleros del Bajo Belgrano. Estas áreas, bajo jurisdicción nacional pero con aval porteño, representan sumas millonarias. Incluso hay rumores en el entorno libertario de que la dupla Wasserman-Ramírez estaría detrás de las próximas licitaciones de los complejos turísticos de Chapadmalal (Mar del Plata) y Embalse (Córdoba).
La lista que encendió la mecha
El poder de Wasserman se materializó en la nómina de candidatos de LLA para las elecciones porteñas: tras el primer lugar de Manuel Adorni, se ubicaron Solana Pelayo (directora del Banco Nación, donde Wasserman es vicepresidente), Nicolás Pakgojz (titular de la AABE, organismo que administra terrenos estatales) y Andrea Freguía, allegada a Ramírez. Recién en el quinto puesto apareció un elegido de Patricia Bullrich, Juan Pablo Arenaza.
Los grandes perjudicados:
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La familia Menem, que buscaba colocar a Shariff Menem, operador clave en el Congreso.
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Los trolls libertarios, base inicial del movimiento, ahora marginados.
El rumor del video y los dólares en efectivo
La trama se complejiza con un supuesto video oculto que involucraría a Wasserman, Karina Milei y dinero en efectivo. Augusto Grinner (exlibertario conocido como "Depe") aseguró en redes que Wasserman filmó la entrega de un fuerte aporte en dólares a la campaña de Milei, dinero que habría sido retirado por la hermana del presidente. Según Grinner, esto explicaría el ascendente de Wasserman y su inmunidad dentro del partido.
Las versiones sobre el origen de esos fondos varían: algunos apuntan a cenas con empresarios donde se habrían recolectado aportes sin registros; otros, a la venta de candidaturas. Aunque no hay pruebas del video, el rumor persiste y alimenta la desconfianza entre los exaliados.
Guerra en todos los frentes
La interna libertaria no es el único frente conflictivo:
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Expulsión de Ramiro Marra: Su exclusión vía Twitter, sin debido proceso, generó malestar y podría costar votos.
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Tensión con el PRO: La foto de la lista libertaria en la sede del gobierno porteño (Uspallata) fue interpretada como un guiño al encono por los negocios frustrados, pero también fractura una posible alianza con Bullrich en Provincia.
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Caos en el Ejecutivo: En la Rosada, las rencillas entre ministros y funcionarios son constantes. Cada error —el discurso de Malvinas, los jueces en comisión, la represión a jubilados— desata acusaciones cruzadas y rumores de renuncias.
Conclusión
Lo que comenzó como una pulseada por candidaturas derivó en una tormenta perfecta que mezcla intereses económicos, acusaciones de extorsión y una lucha por el poder que amenaza con resquebrajar al libertarismo. Con Wasserman y Ramírez en el centro de la escena, y Milei navegando entre crisis, la pregunta es: ¿quién pagará los platos rotos?