
Devita: "Tomamos decisiones en función de las amenazas que vamos recibiendo constantemente"
El ministro de Producción advirtió que las provincias patagónicas operan condicionadas por los cambios permanentes en las políticas del Gobierno nacional y llamó a construir un bloque regional. También reconoció una capacidad ociosa de hasta el 60% en la industria fueguina, descartó una mejora en el corto plazo y habló de la situación de Mirgor.
La caída de la actividad industrial y la pérdida de puestos de trabajo atraviesan un escenario que el Gobierno provincial reconoce como crítico, especialmente en Río Grande. Con fábricas que operan muy por debajo de su capacidad, nuevas desvinculaciones y empresas que evalúan con cautela cualquier ampliación productiva, la Provincia busca alternativas para generar nuevas líneas de fabricación mientras reclama mayor previsibilidad en las políticas nacionales.
En diálogo con el periodista Guillermo Lacaze en FM La Isla, el ministro de Producción de Tierra del Fuego, Francisco Devita, reconoció que no aparece en el corto plazo un horizonte de recuperación. "La verdad es que es un momento sumamente complejo", sostuvo, y señaló que "no es solamente una cuestión de pérdida de puestos de trabajo, hay ya una situación social bastante compleja".
En ese contexto ubicó uno de los datos más preocupantes del diagnóstico provincial. "Nosotros estamos observando una capacidad ociosa cercana al 50%, en algunos casos aún más cercana al 60%", afirmó, y agregó que la caída de la actividad económica "no tiene un horizonte tampoco mejorador en el corto plazo".
Nuevos productos para generar líneas de trabajo
Frente a este escenario, Devita explicó que la Provincia presentó en junio al Gobierno nacional una propuesta para habilitar un esquema de fabricación flexible y acotada, que permita a las empresas del subrégimen incorporar productos por lotes con mayor rapidez y sin atravesar los tiempos que demanda una sustitución tradicional.
En paralelo, el Gobierno mantiene conversaciones con las empresas para que presenten nuevas sustituciones. Entre las posibilidades analizadas aparecen la fabricación de placas genéricas, cargadores domiciliarios para vehículos eléctricos, baterías para autos eléctricos y autopartes, además de la posibilidad de recuperar la fabricación de microondas mediante un proceso productivo diferente.
El problema, explicó el ministro, es que las decisiones empresariales están atravesadas por la incertidumbre respecto de las reglas que regirán en los próximos años. Los cambios en la política económica nacional y la posibilidad de nuevas aperturas de importaciones obligan a evaluar si una inversión podrá sostenerse frente a la competencia externa. Por eso, la Provincia busca que las nuevas producciones sean competitivas incluso frente a productos importados y tengan potencial exportador. "Lo que se necesita es ya mismo generar nuevas líneas de trabajo", remarcó Devita.
Mirgor y la incertidumbre sobre las líneas que continuarán
La situación de Mirgor, atravesada por los cientos de telegramas enviados a trabajadores y la posterior conciliación obligatoria, ocupó una parte central de la entrevista. Consultado sobre si la empresa avanza hacia una concentración en el sector automotriz y un eventual abandono de otras producciones, Devita aseguró que la Provincia todavía no cuenta con esa confirmación.
"Lo que estamos solicitando es tener un poco más de certidumbre respecto de las líneas que se van a continuar", afirmó. Según la información que posee el Gobierno, Mirgor está explorando nuevas líneas automotrices, incluso analizando alternativas en otros países, "pero sin dejar de lado las líneas que se tienen en la actualidad". Devita remarcó que "no tenemos una confirmación de que se vayan a dejar de lado las líneas de la actualidad" y consideró que la producción vinculada al sector automotor todavía tiene posibilidades de ampliación.
Importaciones, inversiones y competitividad fueguina
Ante la consulta sobre si Tierra del Fuego perdió atractivo para las grandes empresas del subrégimen, Devita rechazó esa interpretación y sostuvo que las compañías radicadas en la provincia continúan contando con beneficios que no poseen en otros distritos. Sin embargo, vinculó la diversificación de inversiones hacia otros puntos del país con la creación de regímenes promocionales en otras provincias, la contracción del consumo y la apertura de importaciones.
A esto se suma un problema estructural que Tierra del Fuego comparte con el resto de la Patagonia: los costos y las dificultades logísticas. Devita ejemplificó esa situación con la falta de conectividad aérea entre provincias patagónicas y señaló que incluso la primera reunión del Consejo de Desarrollo Económico Patagónico debió realizarse en Buenos Aires ante las dificultades para encontrar un punto de conexión regional.
"Patagonia debiera ser un bloque"
La problemática logística fue uno de los ejes abordados por los ministros de Producción de las provincias patagónicas, que comenzaron a trabajar en una agenda conjunta. Entre las propuestas aparecen la creación de un fondo federal de desarrollo logístico y una estrategia productiva regional con una perspectiva de al menos diez años, orientada a sectores como ganadería, agricultura, pesca, acuicultura y turismo.
Devita sostuvo que esa agenda debería trasladarse también al Congreso, mediante una articulación de los diputados y senadores de las seis provincias patagónicas, para que los planteos de la región tengan mayor peso frente al Gobierno nacional. "No es lo mismo que vaya una sola provincia, que el ministro de Tierra del Fuego vaya a plantearle algo al Gobierno nacional, que vayan seis ministros con sus respectivos diputados y senadores a plantear una agenda común", señaló.
Fue en ese punto donde el ministro dejó su definición política más contundente: "Hoy lo que sucede es que muchos de nosotros tomamos decisiones en función de las amenazas que vamos recibiendo constantemente y que van cambiando, y estamos operando de alguna manera sobre las amenazas." Frente a ese escenario, consideró necesario construir una agenda que no se limite a responder a decisiones coyunturales sino que permita proyectar oportunidades de desarrollo a mediano plazo. "Patagonia debiera ser un bloque y ese bloque debiera plantarse para poder lograr la concreción de esta estrategia", sostuvo.
Devita valoró que en la primera reunión se alcanzaran diez puntos de acuerdo entre gobiernos con diferencias políticas y señaló que el desafío ahora será transformar esos consensos en acciones concretas.