
El modelo cambiario de Milei bajo la lupa: ¿Hasta cuándo aguantará el dólar?
El ministro Caputo desafió a los inversores, pero el esquema enfrenta crecientes tensiones. Las reservas, el carry trade y la presión electoral marcan el ritmo de un equilibrio frágil.
"Si crees que está barato, agarrá los pesos y compra dólares, campeón", lanzó Luis Caputo esta semana, con un tono que mezcla seguridad y provocación. Sin embargo, detrás de esa bravura retórica, el mercado observa con escepticismo la sostenibilidad del modelo económico del gobierno de Javier Milei. La reciente escalada del dólar, que rozó los $1.260 en el segmento minorista, reavivó el debate sobre los límites de una estrategia que depende, en gran medida, de la apreciación cambiaria para contener la inflación y sostener niveles de actividad en un contexto de pobreza creciente.
La pulseada cambiaria y los dólares fugaces
Los últimos días de junio mostraron un fenómeno paradójico: mientras las exportaciones declaradas (DVJE) alcanzaron los USD 4.500 millones —con un tercio liquidado en la semana final—, la divisa no cedió terreno. ¿Quién sostuvo la demanda pese al ingreso de divisas? El aguinaldo, la reducción de tasas de caución y posibles intervenciones del BCRA en el mercado aparecen como factores clave. Aunque aún no hay confirmación oficial, la duda persiste: ¿el Banco Central optó por comprar dólares o apostó a enfriar la cotización? La respuesta definirá los próximos movimientos.
El gobierno insiste en que su política no apunta a acumular reservas entre bandas para no presionar el tipo de cambio y afectar la inflación. Pero la pregunta que ronda a los inversores es más amplia: ¿habrá suficientes dólares para mantener este esquema en el mediano plazo?
Los "puentes" del modelo: entre el FMI y la fe en el carry trade
La estrategia oficial se basa en una sucesión de mecanismos para sortear baches de liquidez. La devaluación inicial de diciembre permitió llegar a junio; luego, los dólares del blanqueo (previstos para fines de 2024) y los desembolsos del FMI y organismos multilaterales actuarían como salvavidas. A esto se suma el reciente pedido de un waiver para acceder a USD 2.000 millones adicionales del Fondo Monetario.
Pero el plan no se agota en financiamiento externo. El segundo pilar es psicológico: convencer al mercado de que el dólar caerá, incentivando el carry trade. Para ello, el equipo económico flexibilizó normas para inversores no residentes, intervino en futuros y promovió el "dólar colchón". Sin embargo, señales como el informe de JP Morgan —que recomendó reducir exposición en pesos— reflejan crecientes dudas. Los rendimientos en dólares de estas operaciones cayeron de 15,4% en abril a apenas 0,8% en junio, erosionando el atractivo.
Las grietas del sistema
Domingo Cavallo, arquitecto de la convertibilidad, cuestionó la supuesta "liberalización cambiaria", advirtiendo que el peso sigue sobrevaluado. Otro talón de Aquiles es la masa de pesos oculta en plazos fijos (el M3 alcanza $41 billones), que podría presionar la demanda de divisas. Además, con un Riesgo País estancado en 700 puntos, el rolleo de deuda se complica, y el gobierno apuesta a privatizaciones para cubrir vencimientos.
El desafío electoral: USD 12.000 millones en tres meses
El horizonte inmediato es crítico. Entre agosto y octubre, se necesitarán unos USD 12.000 millones para cubrir importaciones, turismo, intereses de deuda y fugas de capital. La posible solución, otra vez, es más endeudamiento: fondos pendientes del FMI, emisiones de BONTEs y créditos multilaterales.
Mientras Milei y Caputo insisten en que este es el "esquema definitivo", analistas y mercados miran con recelo un rompecabezas donde cada pieza —reservas, expectativas y deuda— debe encajar a la perfección para evitar un nuevo sobresalto cambiario. La motosierra fiscal no alcanza: el verdadero test llegará cuando los dólares prestados dejen de ser suficientes.