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"Estoy vivo, veo el cielo": las historias de supervivencia a una semana del doble terremoto en Venezuela

Casi 2.300 muertos, más de 11.200 heridos y 50.000 desaparecidos según Naciones Unidas. A una semana de los sismos de magnitud 7,2 y 7,5 que sacudieron el país, las historias de quienes lograron salir con vida retratan la magnitud de la catástrofe.

"Estoy vivo, veo el cielo": las historias de supervivencia a una semana del doble terremoto en Venezuela

Casi 2.300 muertos, más de 11.200 heridos y 50.000 desaparecidos según Naciones Unidas. A una semana de los sismos de magnitud 7,2 y 7,5 que sacudieron el país, las historias de quienes lograron salir con vida retratan la magnitud de la catástrofe.

El 24 de junio, mientras Venezuela conmemoraba el 205º aniversario de la Batalla de Carabobo, dos terremotos de magnitud 7,2 y 7,5 sacudieron el país con apenas 39 segundos de diferencia, devastando la zona costera de La Guaira y dejando miles de edificios en ruinas. A una semana de la tragedia, las autoridades contabilizan casi 2.300 muertos y más de 11.200 heridos, mientras Naciones Unidas estima que hay 50.000 desaparecidos. El séptimo día se declaró duelo nacional.

El hombre que lanzó una pelota al cielo

Edy Añez, de 61 años, quedó atrapado en el quinto piso de su edificio en Caraballeda cuando el techo se le vino encima. Con un mueble aprisionándole el tobillo derecho y la cabeza hacia abajo, logró encontrar en una gaveta un sobre blanco, un lápiz y una pelota de béisbol. Escribió una nota con su ubicación y los teléfonos de sus familiares, envolvió la pelota con el papel y la lanzó por la ventana lo más fuerte que pudo.

"Vi el cielo y lo más impresionante fue la cantidad de pájaros y el sonido. Esa imagen no se me va a olvidar nunca", relató. Luego empujó el mueble con su pierna libre, se arrastró hasta la ventana y se tiró hacia afuera, descubriendo que el piso 5 se había convertido en una montaña de escombros que daba directamente a la calle. "Yo fui un milagro de la tragedia", dijo.

"Mamá, tranquila. Apúrate, no te distraigas"

En Camurichico, a pocos kilómetros de allí, Rafael Durand estaba en su casa con su esposa Diana Álvarez y su hija Arantxa, de 4 años, cuando los edificios vecinos comenzaron a caerse. Durand alcanzó a levantarse justo antes de que una vitrina del comedor le cayera encima. Los tres comenzaron a bajar las escaleras, pero él volvió a buscar las llaves del auto.

Álvarez grababa con el teléfono aterrorizada, documentando las grietas que avanzaban por las paredes. En el video se escucha la voz infantil de Arantxa diciéndole a su madre: "Mamá, tranquila. Apúrate, no te distraigas." La frase, captada en medio del caos, se volvió uno de los testimonios más conmovedores de la tragedia.

El enfermero y la mujer que no quería quedarse sola

Wladimir Colmenares, de 28 años, es enfermero, paramédico y voluntario de Ángeles de las Vías, organización de atención de emergencias de la Gran Caracas. Llegó a La Guaira pasadas las 21 horas del día del terremoto, cuando aún no había presencia organizada del Estado. "Lo que vemos es desastre, es caos total", describió.

Sin servicio eléctrico y rodeados de personas desorientadas, su equipo comenzó a remover escombros a oscuras. Encontraron a una mujer llamada Catherine atrapada bajo los escombros con un mueble de cocina aprisionándole las piernas. No tenían los equipos necesarios para extraerla. Decidieron trasladarse a otro lugar para atender a más víctimas, pero la imagen de Catherine no se fue fácilmente. "No quería que la dejáramos sola. Creo que esa era una de sus preocupaciones más grandes, que no la olvidáramos, que no nos fuéramos", relató Colmenares.

Un compañero le informó después que Catherine había sido rescatada 24 horas más tarde. Por las horas transcurridas bajo los escombros, le habían amputado ambas piernas. "Estás allí con ella, le estás agarrando la mano, la estás viendo a los ojos casi llorando y el no poder ayudarla genera bastante frustración", confesó el enfermero.

Los insumos que "aparecieron de la nada"

Marlene —que pidió mantener el anonimato porque su hermano permanece internado— pasó la madrugada posterior al terremoto ayudando a pacientes en el Hospital General Dr. Miguel Pérez Carreño de Caracas. Según su relato, no hubo ningún plan de contingencia para desalojar a quienes no podían caminar. Ella misma trasladó camas, movió pertenencias de extraños y limpió baños.

Lo que no pudo comprender fue lo que vino después. "De la nada comenzaron a sacar cualquier cantidad de insumos que nunca habíamos visto. Cosas que siempre nos habían pedido durante los 25 días anteriores comenzaron a aparecer en banda, cajas y cajas", relató. También apareció personal médico, paramédico y de limpieza que hasta ese momento no existía en el servicio. "¿De dónde salieron? No lo sé, porque en el servicio antes del terremoto había una sola enfermera."

Su hermano permanece a la espera de que la familia recaude 3.000 dólares para comprar el material necesario para rectificar la fractura de su pierna.

Los voluntarios que desafiaron los controles militares

Izumi Viloria y Reynaldo Olivar salieron espontáneamente al día siguiente del terremoto con su camioneta y el dinero que tenían, comprando alimentos y medicinas para llevar a los centros de acopio. Olivar publicó una historia en Instagram ofreciéndose a comprar insumos con transparencia: fotos de facturas incluidas. La respuesta fue inmediata.

"Al principio estábamos emocionados, nos llegaban 50, 100, 200 dólares", contó Olivar. En el transcurso de la semana recaudaron aproximadamente 15.000 dólares y distribuyeron plantas eléctricas, herramientas, linternas y 37 carpas para los damnificados de La Guaira. Como ambos hablan inglés, también funcionaron como traductores para los equipos de rescate extranjeros.

Sin embargo, a medida que avanzaron los días, los controles militares en las vías de acceso a La Guaira comenzaron a obstaculizar su trabajo. Los uniformados inspeccionaban los vehículos y, en algunos casos, les confiscaron agua y bebidas isotónicas sin dar explicaciones. Una inspectora de riesgo que pidió anonimato contó que al día siguiente le cancelaron el salvoconducto para hacer relevamientos con drones en las zonas afectadas.

Seis días después del terremoto, más de 6.400 personas habían sido rescatadas con vida, en operativos en los que participaron brigadistas de más de veinte países. Entre los protagonistas de esos rescates figuró Tsunami, un border collie de un ojo azul y otro marrón que detectó la presencia de decenas de personas bajo los escombros.

 

Fuente: BBC News Mundo.

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