
Intervención del Puerto de Ushuaia: el Asturiano III esperó dos horas para iniciar su operatoria
El portacontenedores aguardaba desde las 6:30 y recién pudo amarrar cerca de las 8:30. La plazoleta necesaria para la operación permaneció cerrada hasta aproximadamente las 9, en medio de nuevos cuestionamientos a la administración de la ANPyN.
El buque portacontenedores Asturiano III, operado por Navalia, sufrió importantes demoras durante la mañana de este miércoles 19 de agosto en el Puerto de Ushuaia.
Según información obtenida en el lugar, la embarcación aguardaba desde aproximadamente las 06:30 un sitio de amarre, pese a que la operación estaba programada para comenzar a las 07:00. Finalmente, logró amarrar cerca de las 08:30.
Sin embargo, la demora continuó en tierra: la plazoleta necesaria para desarrollar las tareas permaneció cerrada hasta aproximadamente las 09:00. De acuerdo con personal presente en el puerto, las autorizaciones para el amarre del buque, la apertura de la plazoleta y el inicio de la operatoria deben provenir de ANPyN desde Buenos Aires.
La situación vuelve a generar interrogantes sobre la planificación y coordinación del puerto bajo la intervención nacional. Una operación programada para las 07:00 no contaba, al horario previsto, ni con la autorización para el amarre, ni con la plazoleta habilitada, ni con las condiciones necesarias para comenzar las tareas.
En la actividad portuaria, una demora de estas características afecta toda la cadena logística: el buque, la agencia marítima, los estibadores, el transporte terrestre, la maquinaria y las operaciones posteriores. Se estima que el costo de una hora de demora para una embarcación de estas características puede rondar los 8.000 dólares, aunque el perjuicio económico concreto deberá ser confirmado por la empresa involucrada.
Lo ocurrido vuelve a poner bajo análisis el modelo de administración centralizada implementado tras la intervención. La conducción a distancia de decisiones operativas esenciales —como autorizar un amarre, habilitar una plazoleta y disponer el comienzo de una operación— puede afectar la capacidad de respuesta inmediata que requiere una terminal portuaria.
La intervención que venía a corregir las cuestiones operativas
El episodio adquiere una dimensión todavía mayor si se tiene en cuenta uno de los argumentos utilizados para justificar la intervención nacional del Puerto de Ushuaia: la necesidad de corregir deficiencias operativas y garantizar un funcionamiento más eficiente de la terminal.
Sin embargo, lo ocurrido este miércoles obliga a contrastar aquel planteo con la realidad actual.
La intervención que venía a solucionar los problemas operativos hoy tiene que explicar por qué un buque programado para operar permaneció esperando sitio de amarre mientras la plazoleta necesaria para desarrollar la actividad continuaba cerrada.
No se trata de una cuestión menor. La eficiencia de una terminal portuaria se demuestra precisamente en su capacidad para anticipar las operaciones, coordinar sus recursos y garantizar que cuando un buque arriba estén disponibles el sitio de amarre, el personal, los equipos y los sectores necesarios para trabajar.
En un puerto estratégico como el de Ushuaia, cada operación exige previsión, coordinación y decisiones oportunas. Por eso, más allá del perjuicio concreto ocasionado en esta oportunidad, resulta necesario establecer qué falló en la cadena operativa y qué medidas adoptará la actual administración para evitar que una situación similar vuelva a repetirse.