
Mamani: "Este es realmente un quiebre dentro del Gobierno de Paz"
La periodista boliviana analizó en FM La Isla el escándalo que involucra al consultor argentino Fernando Cerimedo, señalado en una investigación por el ataque contra Natalia Beller. Describió su cercanía con el presidente Rodrigo Paz y advirtió sobre el impacto político que el caso ya genera en Bolivia.
El caso que involucra al consultor argentino Fernando Cerimedo abrió una fuerte crisis política en Bolivia y puso bajo la lupa el lugar que ocupaba dentro del círculo cercano del presidente Rodrigo Paz. Aunque desde el Gobierno se lo presenta como un asesor personal en comunicación, su presencia en espacios reservados de la Presidencia y otros elementos conocidos en los últimos días alimentaron los interrogantes sobre el verdadero alcance de su influencia.
Desde La Paz, la periodista independiente boliviana Esther Mamani analizó la situación en diálogo con Guillermo Lacaze y describió un escenario político particularmente delicado, atravesado además por problemas económicos y sociales que ya venían afectando al Gobierno.
"Actualmente este es realmente un quiebre dentro del Gobierno de Paz", sostuvo Mamani. Según explicó, la administración ya llegaba debilitada después de 53 días de bloqueos, y el caso Cerimedo representa "uno de los golpes" que podría marcar un antes y un después.
Antecedentes cuestionados en la región
Consultada sobre si el perfil de Cerimedo había generado alertas previas, Mamani coincidió en que se trata de una figura con antecedentes conocidos en la región, vinculada a campañas de comunicación cuestionadas en distintos países. "Estábamos hablando de una figura [...] con antecedentes negativos", señaló, en referencia a procesos electorales en los que Cerimedo fue sindicado como responsable de campañas de violencia, mensajes de odio y desinformación, y a las restricciones de ingreso que enfrenta en países como Brasil.
De estratega de campaña al círculo presidencial
Mamani explicó que Cerimedo apareció en la escena política boliviana durante la campaña electoral, cuando Paz consiguió ingresar a la segunda vuelta. En ese momento comenzó a ser identificado como estratega de comunicación.
Después de la llegada de Paz a la Presidencia, su figura empezó a observarse en ámbitos mucho más cercanos al poder. La periodista recordó que Cerimedo estuvo presente durante la posesión del gabinete y en reuniones y actividades desarrolladas en espacios de acceso restringido, como Palacio Quemado.
Aunque inicialmente no estaba claro cuál era formalmente su cargo, Mamani señaló que posteriormente el vocero presidencial, José Luis Gálvez, reconoció que era asesor personal del Presidente en materia comunicacional.
Sin embargo, destacó otros elementos que generan interrogantes: Cerimedo habría contado con un espacio físico dentro de la Casa Grande del Pueblo, seguridad estatal y un correo electrónico oficial vinculado a Presidencia. "Puede parecer un detalle, pero también significa que había una estructura detrás de Fernando Cerimedo como tal", explicó.
La periodista recordó además que su presencia pudo observarse en actividades sensibles del Gobierno. Mencionó como ejemplo la conferencia realizada tras la captura del narcotraficante Sebastián Marset, donde Cerimedo no brindó declaraciones pero, según describió, participaba de cuestiones logísticas relacionadas con los medios y las autoridades que debían intervenir.
Las denuncias que comenzaron a aparecer
El escenario cambió a partir del ataque contra Natalia Beller, a quien Mamani describió como una operadora política. Desde entonces comenzaron a surgir denuncias y testimonios sobre el supuesto nivel de influencia que Cerimedo habría tenido dentro de la estructura gubernamental.
Entre ellas mencionó las declaraciones del exministro de Trabajo Edgar Morales, recientemente apartado del Gobierno, quien afirmó que Cerimedo intervenía en la asignación de puestos dentro de los ministerios.
Mamani también recordó antecedentes de cuestionamientos periodísticos: según relató, una pequeña radio boliviana había denunciado anteriormente que Cerimedo dirigía la comunicación del Estado y que, tras publicar esa información, habría recibido una amenaza para retirarla. La denuncia no alcanzó entonces una gran repercusión, pero volvió a circular a partir del actual escándalo.
Cerimedo deberá enfrentar una audiencia judicial
El caso ya ingresó en una instancia judicial. Mamani explicó que Cerimedo debía declarar este jueves, pero que la audiencia sufrió demoras y finalmente fue reprogramada para el viernes.
La investigación está vinculada con un presunto intento de feminicidio contra Beller, quien —según indicó su abogado, Jerjes Justiniano— permanecería internada al menos otras 48 horas. La periodista explicó que, bajo la legislación boliviana, la figura de intento de feminicidio puede implicar penas de hasta 10 o 15 años, dependiendo de los agravantes.
Mamani fue cuidadosa al diferenciar las denuncias públicas de aquello que deberá determinar la Justicia. Señaló que varias afirmaciones realizadas por Beller pueden ser discutidas o requerir pruebas, pero sostuvo que existen elementos que ya estarían en manos de la Fiscalía. Según relató durante la entrevista, entre esos elementos habría conversaciones extraídas del teléfono de Cerimedo en las que se haría referencia explícita a "eliminar" a Beller porque poseía información del Gobierno.
Una crisis que alcanza al oficialismo
Las consecuencias ya exceden la situación judicial de Cerimedo. Mamani explicó que distintas bancadas de la Asamblea Legislativa boliviana están reclamando investigaciones sobre las denuncias que comenzaron a conocerse. También el vicepresidente pidió explicaciones, en medio de un escenario en el que, según la periodista, resulta difícil hablar de un oficialismo consolidado.
"El presidente nunca logró tener una bancada mayoritaria", explicó. La gobernabilidad se sostuvo mediante alianzas y, a partir del escándalo, esas relaciones comenzaron a mostrar fisuras. "Las alianzas en este momento no están unificadas en defensa mucho menos del presidente, sino en exigir que haya investigaciones", describió.
Las acusaciones que circulan, además, no se limitan al ataque contra Beller. Durante la entrevista aparecieron referencias a presuntas irregularidades vinculadas con oro, seguros y combustibles, así como menciones a la esposa del Presidente, Marielena Urquidi.
Mamani explicó que el gobierno de Paz construyó una imagen pública centrada en la familia —a diferencia de las gestiones de Evo Morales y Luis Arce— y que, en ese marco, se reabrió la oficina de la primera dama "después de más de 20 años que su oficina no existía", con apoyo de la CAF para su estructura, aunque sin precisar montos ni presupuesto conocido. Aclaró que se trata de denuncias cuya eventual responsabilidad deberá ser establecida, y recordó que Urquidi ya había sido cuestionada durante la crisis de los bloqueos por el manejo de ayudas humanitarias, aunque aquellas acusaciones no derivaron en una investigación.
"Hay una situación política que es tremendamente explosiva"
Consultada sobre hasta dónde puede escalar institucionalmente el caso, Mamani consideró que el mayor impacto inmediato estará en el escenario político y que cualquier consecuencia institucional más profunda dependerá de lo que determine la Fiscalía.
Pero también advirtió que el escándalo se produce mientras Bolivia continúa atravesando problemas que afectan directamente a la población: la falta de combustibles, el aumento de los alimentos y las consecuencias del fenómeno de El Niño siguen formando parte de las preocupaciones cotidianas y, según planteó, muchas de ellas no están recibiendo respuestas suficientes mientras la agenda política queda atravesada por el caso.
"Hay una situación política que es tremendamente explosiva", resumió Mamani.
El caso Cerimedo queda ahora pendiente de la audiencia judicial prevista para el viernes, mientras en Bolivia crecen los pedidos de investigación y las preguntas sobre el verdadero papel que desempeñó el consultor argentino dentro del Gobierno de Rodrigo Paz.