
"No pueden seguir siendo británicas para siempre": un influyente columnista de The Guardian reclamó reabrir el diálogo sobre Malvinas tras la semifinal del Mundial
Simon Jenkins, uno de los analistas más reconocidos del Reino Unido, sostuvo que Londres no puede mantener congelada la discusión sobre la soberanía de las Islas por tiempo indefinido. La columna fue publicada tras la victoria de Argentina ante Inglaterra y la exhibición de la bandera "Las Malvinas son Argentinas".
El despliegue de una bandera con la inscripción "Las Malvinas son Argentinas" por parte de jugadores de la Selección nacional, en el campo de juego tras la victoria ante Inglaterra en las semifinales del Mundial 2026, desató una nueva ola de reacciones en el Reino Unido. Mientras el gobierno británico pedía una investigación a la FIFA y los medios ingleses debatían el gesto, el influyente columnista Simon Jenkins publicó en The Guardian una columna que fue a contramano del tono dominante: en lugar de cuestionar a los jugadores argentinos, reclamó que su propio gobierno retome las negociaciones sobre la soberanía de las islas.
El contexto del gesto
La bandera fue desplegada en el estadio horas después del pitazo final, en medio de la celebración del plantel dirigido por Lionel Scaloni. El capitán Lionel Messi y el delantero inglés Harry Kane habían protagonizado un emotivo abrazo al término del partido, imagen que dio vuelta al mundo. Pero fue la bandera la que dominó la agenda mediática en Gran Bretaña durante las horas siguientes, generando pedidos de sanción y declaraciones de funcionarios británicos.
La columna de Jenkins
Lejos de esa reacción, Jenkins —uno de los columnistas más reconocidos de la prensa británica— aprovechó el episodio para plantear una tesis que en el Reino Unido suena heterodoxa: que la posición de congelar cualquier discusión sobre soberanía durante más de 40 años es política e históricamente insostenible.
El columnista recordó que antes de la guerra de 1982, los gobiernos británicos estaban negociando activamente la transferencia de soberanía a Argentina. Hubo un acuerdo de comunicaciones firmado en 1971 que permitía a los isleños comerciar y acceder a servicios en el continente, y conversaciones avanzadas sobre un esquema de leaseback: Argentina tendría soberanía formal, pero el control administrativo permanecería en manos británicas. La invasión argentina de 1982 derrumbó esas tratativas cuando las negociaciones estaban en curso en Nueva York.
Jenkins considera que la guerra fue un punto de inflexión que no debería haberse convertido en un congelador permanente del diálogo. Señala que el mantenimiento militar de las islas le cuesta al contribuyente británico más de 60 millones de libras anuales y que la lógica geográfica indica que ningún territorio colonial puede mantenerse indefinidamente separado de su entorno continental bajo la protección de una potencia europea lejana.
"Sooner or later, a UK government will have the courage to begin negotiations again", escribió Jenkins, en una frase que puede traducirse como: tarde o temprano, un gobierno del Reino Unido tendrá el coraje de retomar las negociaciones.
Gibraltar como espejo
La columna también encuentra en la actualidad un dato revelador: en la misma semana en que se disputó la semifinal, Gran Bretaña y España acordaron desmantelar la frontera que separa Gibraltar del territorio español, poniendo fin a décadas de tensión. Jenkins lo menciona explícitamente como un modelo posible para el caso de las islas: lo que parecía irresoluble durante generaciones puede encontrar salida cuando hay voluntad política de ambos lados.
Una voz incómoda en el debate británico
La columna de Jenkins no representa la posición del gobierno británico ni la de la mayoría de la clase política del Reino Unido, que sigue sosteniendo que el resultado del referéndum de 2013 —en el que el 99,8% de los isleños votó por mantener el statu quo— es la última palabra sobre el tema. Pero su publicación en uno de los diarios más influyentes del mundo anglosajón abre una fisura en el consenso británico y pone en circulación un argumento que, en Argentina, tiene amplio respaldo transversal: que la soberanía de las islas es una causa nacional irrenunciable y que el diálogo, más temprano que tarde, deberá retomarse.
Fuente: The Guardian.