
Recuperación sin industria: cerraron más de 21.000 empresas en dos años de gobierno de Milei
Aunque la actividad económica y el PBI muestran señales de crecimiento, la pérdida de empleadores y empleo expone un deterioro profundo del entramado productivo, con fuerte impacto en la industria textil, metalúrgica, automotriz y la construcción.
Mientras el Gobierno nacional destaca indicadores macroeconómicos positivos, como el crecimiento del PBI, el superávit fiscal y cierta recuperación de la actividad, el mapa del empleo y las empresas muestra una realidad muy distinta. En los primeros dos años del gobierno de Javier Milei, cerraron 21.046 empleadores, según datos de la Superintendencia de Riesgos del Trabajo (SRT) a octubre de 2025, con una pérdida asociada de más de 270.000 puestos de trabajo.
La caída del empleo funciona como una radiografía de una crisis que golpea con fuerza a sectores industriales clave, en un contexto marcado por la falta de políticas industriales y una apertura comercial acelerada, que impactó de lleno en la producción local.
Industria textil: cierres, empleo en caída y presión importadora
Desde la Cámara Industrial Argentina de la Indumentaria (CIAI) informaron que se cerraron 523 empresas en toda la cadena textil-indumentaria (-8,6%), mientras que el segmento de confección perdió 225 firmas (-8%), de acuerdo a datos oficiales de la SRT.
El impacto sobre el empleo fue aún más profundo. En los últimos 24 meses se perdieron 17.658 puestos de trabajo registrados, lo que representa una contracción del 15%, con caídas especialmente fuertes en rubros como ropa interior (-21%), indumentaria deportiva (-21%) y tejidos de punto (-20%). Solo la indumentaria para bebés y niños mostró una leve mejora (+0,6%).
Desde el sector explican que la crisis responde a una combinación de factores: desplome del consumo, apreciación cambiaria, altos costos financieros y una apertura comercial que aceleró el ingreso de importaciones. Las prendas provenientes de China se más que duplicaron interanualmente, impulsadas además por el crecimiento del courier internacional vía plataformas como Shein y Temu, y el regreso del ingreso de ropa usada, desregulada tras años de prohibición por razones sanitarias.
Industria metalúrgica: actividad estancada y expectativas negativas
La industria metalúrgica tampoco muestra señales claras de recuperación. Según la Asociación de Industriales Metalúrgicos (ADIMRA), la actividad cayó 4,6% interanual en octubre de 2025, con apenas un leve repunte mensual del 0,3%.
En materia de empleo, el sector registró una baja del 2,9% interanual, y el 83,3% de las empresas anticipó que mantendrá o reducirá su dotación de personal. Rubros como autopartes, fundición y bienes de capital continúan en terreno negativo, mientras que el 67,4% de las firmas espera que su nivel de producción no mejore en el corto plazo.
Construcción: el freno de la obra pública dejó miles de despidos
Otro de los sectores más golpeados fue el de la construcción, que registró una caída del 8,3% en la cantidad de empleadores, tras el virtual parate de la obra pública nacional y las limitaciones presupuestarias de las provincias.
Según datos de la SRT, en los primeros dos años de gestión se perdieron 74.359 puestos de trabajo formales, aunque estimaciones del IERIC elevan la cifra a unos 120.000 empleos entre julio de 2023 y octubre de 2025, considerando también trabajadores subcontratados.
Desde la Cámara Argentina de la Construcción (CAMARCO), su titular Gustavo Weiss señaló que, si bien la situación es crítica para las empresas vinculadas a obras nacionales, muchas lograron sostenerse migrando hacia el sector privado o proyectos provinciales.
Cierres concentrados en pymes
Un dato clave es que el 99,63% de los empleadores que se dieron de baja corresponde a empresas de hasta 500 trabajadores, es decir, 20.969 firmas, mientras que solo el 0,37% fueron grandes empleadores, según precisó el CEPA. El proceso de destrucción empresarial golpea así principalmente a las pymes, columna vertebral del empleo privado.
Industria automotriz: producción en caída y más importados
La fragilidad del entramado industrial también se refleja en la industria automotriz. En diciembre de 2025, la producción nacional cayó 30,3% mensual y 30,4% interanual, con apenas 26.468 unidades fabricadas, según la Asociación de Fábricas de Automotores (ADEFA).
El sector cerró el año con una baja acumulada del 3,1%, explicada por un fuerte deterioro en el segundo semestre. Las exportaciones se desplomaron 36,3% mensual y 25,3% interanual en diciembre, mientras que en todo 2025 cayeron 10,8%, con Brasil concentrando más del 67% de los envíos y explicando gran parte del retroceso.
En contraste, las ventas a concesionarios crecieron 45,7% mensual y 3,8% interanual, impulsadas por la recomposición de stocks, el crédito comercial y una mayor presencia de vehículos importados.
El economista especializado en el sector, Federico Hidalgo, advirtió que la producción se mantiene en torno a las 500.000 unidades, pero pierde terreno frente a los importados, en un contexto sin política sectorial. La finalización de la ley autopartista en 2026 y el avance hacia el libre comercio con Brasil en 2029, sin incentivos a la integración local, profundizan la incertidumbre.
En ese marco, recordó que Brasil, a través del plan Mover, atrajo más de u$s20.000 millones en inversiones automotrices, mientras que en Argentina ya se registraron cierres de plantas y salidas de líneas productivas en empresas como Faurecia, Tenneco, SKF, Dana y Motherson, además de ajustes en Corven, Lear y Maxion Montich.
Una recuperación con costos estructurales
Así, mientras algunos indicadores macroeconómicos muestran mejoras, la economía argentina convive con un proceso silencioso de destrucción de empresas, empleo y capacidades productivas. Un fenómeno que no solo impacta en el presente, sino que podría dejar consecuencias estructurales de largo plazo, especialmente en sectores que históricamente fueron motores del empleo de calidad y la producción nacional.