33 años: La Provincia que somos, por el esfuerzo de todos y a pesar de muchos
Editorial de Guillermo Lacaze del 23 de abril de 2023 en El Primero de la Fila por FM La Isla.
Editorial de Guillermo Lacaze del 23 de abril de 2023 en El Primero de la Fila por FM La Isla.
El 26 de abril de 1990, el congreso de la Nación sancionaba la ley 23.775, la denominada ley Torres, que era nada más ni nada menos que la provincialización de Tierra del Fuego, Antártida E Islas del Atlántico Sur, hace ya 33 años. El día de la Provincia -como se lo conoce- es el 1° de junio porque fue la jura de la constitución, pero la sanción de la ley que nos hizo Provincia fue el 26 de abril de 1990.
Hubo muchas cosas atrás, desde el proyecto original -que tenía que ver con el gobierno del Dr. Raúl Alfonsín-, hasta la sanción en la época del Dr. Menem, todo lo que hubo en el medio, las idas y vueltas, las discusiones de la provincia grande y la provincia chica, un párrafo que aparecía en el decreto que decía que en lo que se refiere a la Antártida, Malvinas, Georgias del Sur, Sándwich del Sur y demás islas subantárticas, la nueva Provincia queda sujeta a los tratados con potencias extranjeras que celebre el gobierno federal para cuya ratificación no será necesario consultar al gobierno provincial.
Después, se dictó el decreto 1491, de convocatoria a elecciones para constituyentes, ya estaba gobernando Carlos Martín Torres y la provincia entrada en un proceso de normalización pero de los pelos, porque a Martín Torres lo designa el gobierno de Carlos Saúl Menem en 1989 y en 1991 -luego de una de las tantas crisis que se producían con los pagos a los empleados públicos, que tenía que ver no solamente con la administración de Carlos Martin Torres sino que en aquella época los fondos se enviaban desde la Nación- fue removido el 17 de enero debido a esta crisis económica y reemplazado por Adrián Aquiles Fariña, que se lo conocía en aquella época en los términos actuales como un “culata”, era casi un guardaespaldas y fue nombrado Gobernador.
Lo raro de todo esto es que la ley que convertía a Tierra del Fuego en provincia fue sancionada en 1990, por consiguiente ya no estaba a tiro de decreto del presidente de la Nación la remoción de un gobernador, había otros mecanismos que deberían haber sido seguidos al pie de la letra pero esto no sucedió. Entonces para la historia cercana, la íntima de Carlos Martin Torres y su grupo de gente -primeras autoridades provinciales reales- lo que vino después tenía que ver con dos gobiernos ilegítimos, el de Adrián Aquiles Fariña y el de Matilde Menéndez, que fueron los que llevaron adelante el resto de la gestión pero además se encontraron – en el caso de Matilde Menéndez- con la primera derrota del peronismo en las elecciones para convencionales constituyentes.
Contamos esto porque la verdad es que ya nacíamos conflictivamente, porque a ese grupo de políticos fueguinos: Carlos Martín Torres, el Nene Martínez, Adrián de Antueno y algunos más -que por supuesto uno se olvida- les había costado muchísimo avanzar en la Provincialización porque les corrían el arco, cada vez que se acercaban les cambiaban un párrafo, los llaman a reunirse aparte, los apretaban pero por sobre todas las cosas, les hacían saber lo inconveniente de la insistencia en tal o cual artículo de ese proyecto. La idea central era desalentar la provincialización. A Alfonsín no lo convencía y a Menem menos, porque había algo en el medio y lo que había no era más ni menos que la sumisión a una potencia extranjera. Ni Menem ni Alfonsín querían que Inglaterra se ofendiera, se sintiera humillada o se enojara porque se iba a legislar sobre un territorio en aquel momento en disputa y parte de la política exterior argentina tenía que ver con el hecho de no meterle los dedos en la nariz al león y así se consideraba el proyecto de provincialización. O sea, esta es una provincia que nace en muchos casos contra natura. Una Provincia que se vota en el recinto con muchos que votaban a regañadientes y otros no querían ni mirar al que tenían al lado con la mano levantada. Así nacimos.
Un capricho, un enojo, una interna, deposita a Martin Torres fuera del Gobierno de la Provincia, se convoca a elecciones y el PJ encima pierde y además después pierde la primera elección a gobernador. Ese fue el origen, un origen donde nace una Provincia de la que muchos no querían ni siquiera que se hable de ella, donde muchos además estaban muy de acuerdo con el estatus que tenía en ese momento y empezaron -aquellos detractores de siempre- a acuñar la famosa frase “es preferible ser territorio rico que Provincia pobre” y eso hacía doler, porque si ahora hay 20 o 30 familias -que son poderosas desde su nivel adquisitivo, sus propiedades, su valor inmobiliario, su prosapia- que tienen peso, imagínense 33 años atrás, eran casi los dueños de todo y les iba bien así como estábamos, no tenían regulaciones, nadie les preguntaba nada y si les preguntaban pegaban cuatro gritos, un portazo y se acababa la historia. Institucionalmente había poco como para pedir rendición de cuentas o, lo que es peor, para controlar algo. Entonces, no solamente el gobierno de Alfonsín lo miraba como carne de cogote -el gobierno de Carlos Menem igual- sino que algunos ilustres de los nuestros no querían saber nada; y así y todo, con derrotas electorales de los favoritos, en este caso el justicialismo, con denuncias de tipo folclórico con respecto al uso de los recursos, y digo de tipo folclórico por que se alimentaban mitos –y hablo en primera persona porque yo estaba ahí- que se llevaban la plata que mandaba Nación, que a veces la plata se mojaba porque quedaba a la intemperie en aeropuerto de Ushuaia, todas estas cosas se decían y se repetían para limar. Después hubo una denuncia presentada por un periodista de Ushuaia: Luis Alberto Benito Zamora, a las autoridades de ese entonces y se hizo en una fiscalía nacional de investigaciones administrativas, muy de moda en aquella época. Tal es así que el fiscal Molina, quien estaba a cargo de esa fiscalía, terminó teniendo un protagonismo importante en la vida cotidiana y de una pobreza franciscana en lo electoral, porque no faltó quien lo llevara a encabezar una lista que después no fue acompañada por casi nadie, pero así fue como empezamos a transitar los primeros tiempos. Y la verdad que uno podría ser muy crítico de la Provincia que tenemos, pero si nos bajamos un poco del caballo y empezamos a analizar como arrancamos, contra qué se peleó, lo poco que tenían los que peleaban a favor, fue en una batalla sangrienta con un cuchillo de palo. Pocos y desarmados.
Si comparamos aquella época con el presente, la verdad es que demasiado lejos llegamos, por eso de nacer contra natura. Después se fueron dando otras cosas, se recibían oleadas de argentinos que venían escapándole a la pobreza, a la miseria, a la angustia, que preferían el desarraigo a fin de lograr un plato de comida y un trabajo digno; y esa provincia despedazada en lo interno, que nadie quería que nazca, mucho menos que se desarrolle los albergó a todos, a los poncahzos, como se podía. Mientras tanto, a nivel nacional las crisis nacionales se sucedían y acá seguía llegando gente. Después se sumaron las crisis internacionales, el efecto vodka, el tequila, y así una tras otra. Aun así, luego de haber nacido sin que nadie lo deseara, de haber sido una provincia no deseada, en algunos casos por algunos de los propios, 33 años después estamos frente a un proceso electoral con una vida institucional que ha tenido buenos y malos momentos, que ha tenido buenos y malos gobiernos con sus matices, como tienen todos, es un momento para festejar.
Sería muy fácil pararse y decir: nos falta salud, nos falta educación, necesitamos 2 hospitales más, 20 escuelas, 5 universidades, 2 pistas de aterrizaje, podríamos empezar a pedir y delirar como muchos lo hacen y lo están haciendo en este proceso electoral, pero la verdad es que viendo desde donde partimos, demasiado bien nos fue, por el esfuerzo de todos, a pesar de muchos.
Hasta el día de hay muchos que nos quieren cambiar las islas por vacunas, otros darnos plata en efectivo para vivamos todo el mes rascándonos, panza a arriba, viviendo del resto de los argentinos y otros nos acusan de estafadores del resto de los argentinos y siempre están diciendo cuánto les costamos. La batalla que dieron unos pocos hace 33 años se renueva permanentemente en este aspecto y es donde más atentos hay que estar.
33 años hace de la sanción de la ley 23.775, ley de provincialización de Tierra del Fuego, Antártida e Islas del Atlántico Sur. Hoy decimos: Feliz cumpleaños
